miércoles, diciembre 20, 2017

No fue presagio...

... fue un movimiento. De un pez ágil, se dijo.
Así que Pez se tiró al agua.


"Aquí debajo, en el agua, se siente más", pensó. Con su ojo izquierdo no sólo podía ver, sino también podía escuchar al agua.


Cuando volvió de esa profundidad, sintió más lo que veía afuera y por dentro. Así, todo se volvía más real.


Vio grupos de personas armadas, algunas almadas y otras desalmadas.
Una gran mayoría de personas desarmadas. Algunas amadas y otras abandonadas. Desorganizadas. Emocional y mentalmente, alejadas.


Hablaban con sus gestos. Era una mímica la palabra. Las vibraciones de tan poderosa herramienta no movía el agua de los ojos. No se sabía cómo hacer vibrar el fluido del aire o no se sentía en la piel esa energía cuando se recibía.

Que la palabra no olvide el sentimiento, escribió como comienzo de poesía.

viernes, diciembre 15, 2017

La transición

Mirar atrás.
Ver intensidades.
Es la "forma" que todo se expresa.
El Espíritu toma formas inesperadas.
Expresiones de lo más intensas.
Mirar atrás es verse en un gran espejo.
Un motor especular o espectacular que proyecta futuro.
Desde el presente, como positivos y negativo de las fotografías.
Luces y sombras de los polos creativos.
En el centro, en el instante creado, la pantalla expresa de la tensión,
un resultado.
Ese punto hace de un punto su centro.
De ese centro se expande una circunferencia
cuyo diámetro se encuentra en muchos lados.
Así, encontrar tu centro es un movimiento.
Pero al fijarnos bien, este movernos es lo único eterno.
Porque nos movemos aunque muchos nos quedemos quietos.
Entonces, cuando se mueve un motor interno,
es producir una resonancia, multiplicar, lo que ya es movimiento
intenso.
Conciencia de la Tierra es saber que la potencia de la espera
es un valor que puede tener uno o varios dueños.
El Espíritu de la Tierra es un amo válido.
La evidencia es manifiesta en su cretativa
abundante y diversa existencia.
Esperar con ella.
Somos los amigos
y amigas de la Tierra
que acompañamos
su eterna gestación
que florece y se renueva
siempre en primavera.



martes, diciembre 05, 2017

AUTO SACRIFICIO de Pez es



Somos esta sociedad: un conjunto de personas relacionadas desde lo micro a lo macro.
En este momento, no sabemos de las consecuencias de nuestros actos; la mayoría de nosotros. Me incluyo. Así que este ensayo será un ensayo sobre mi mismo, desde el cual intentaré llegar a esa entelequia del nosotros unidos.
En este auto-sacrificio no vale evadir la herida. No vale ocultar el dolor. No vale engañar haciendo de cuenta que no existe esta muerte a la que me someto por voluntad propia.
El auto-sacrificio impone ser brutal conmigo mismo; asumir un lugar de absoluta soledad interna: el lugar de la víctima sacrificial. Asimismo, también hay un lugar de inmensa soledad que es ser verdugo. Ambos no sobreviviremos de la misma forma; en el momento del sacrificio nos transformaremos tanto aquí como más allá de la Tierra.

Es un momento de intensa claridad, llegar al punto de darse cuenta que vivimos en una sociedad que ha hecho del sacrificio humano, animal, vegetal y mineral, toda su estructura básica tanto social como material.
No puedo salir a comprar un algo sin ver la línea de consecuencias que me lleva a percibir sutilmente (y no: a veces evidentemente) que alguien o algo está siendo vulnerado.
Empezando por el uso del dinero.
Conozco muy pocas personas en el mundo que sean concientes de que esta herramienta social está basada en la sangre de sociedades enteras.
Qué bajón ¿no?
No. No es un bajón; es un motor para el Amor.
El bajón es miedo, impotencia y desesperanza.
El Amor es encuentro, presencia y proyecto.
El tema es hacia dónde.
Y la cuestión del hacia dónde es que hay muchos caminos.
Pero hay callejones sin salida o con salida al abismo.
Los callejones son los que no reconocen a la familia como grupo social generador de sociedades (más allá de que las sociedades generadas sean degeneradas por el miedo y la impotencia; la familia es el núcleo natural humano para crear vida humana en la Tierra).
Otro callejón es no reconocer que la maestra es la Naturaleza, la manifestación de la madre Tierra (la primera generadora de abundancia que sobrepasa cualquier noción de sobreproducción). No ver las enseñanzas evidentes de producción y reproduccion natural conduce al choque violento.
Más callejones hay en la sexualidad no generativa, cuando se prioriza el goce a la intrínseca ética de la sexualidad generadora. Y sí: varón y mujer son dos polos de una misma naturaleza que al unirse producen esa manifestación de una vida que se proyecta en una forma de habitar la Tierra.
Los callejones de la ciencia, la industria y la academia; manifestaciones de una competencia hacia (como resistencia a la Naturaleza); por negar sus orígenes y producir laberintos intelectuales que opaquen el origen terrestre (como manifestación de una conciencia creadora de la Tierra, complementada con el Sol y la Luna) de todo lo que existe.

Hasta aquí, por ahora.